Nuestro director general, Mark Bishof, ha hecho recientemente una declaraci┏n que, en mi opini┏n, merece un an│lisis m│s detallado: gesti┏n de experiencias , tal y como la hemos conocido, se est│ redefiniendo. Tiene raz┏n. Sin embargo, para comprender por qu└ ocurre esto y qu└ la sustituye, es necesario entender c┏mo hemos llegado hasta aqu┴.
experiencia del cliente no ha llegado a sus limitaciones actuales por casualidad. Ha evolucionado a trav└s de una serie de fases distintas. Cada una de ellas supuso un aut└ntico avance en su momento, pero todas acabaron quedando obsoletas ante la complejidad de lo que las empresas realmente necesitaban. La mayor┴a de las organizaciones cuentan hoy en d┴a con una infraestructura dise?ada para una fase anterior. El mundo ha avanzado. Muchos programas de experiencia del cliente, sin embargo, no lo han hecho.
A continuaci┏n les expongo mi visi┏n sobre la trayectoria !y d┏nde reside la verdadera oportunidad!.
La primera fase de gesti┏n de experiencias en las empresas gesti┏n de experiencias defini┏ a partir de una idea que, en aquel momento, resultaba verdaderamente revolucionaria: se pod┴a preguntar a los clientes c┏mo se sent┴an, recopilar y hacer un seguimiento de las respuestas, y utilizar los datos para mejorar el negocio. El Net Promoter Score, introducido en 2003, proporcion┏ a las organizaciones una m└trica sencilla y comparable que cal┏ hondo entre los ejecutivos de una forma que los estudios de mercado tradicionales nunca hab┴an logrado.
Durante casi dos d└cadas, la encuesta fue el programa por excelencia. Ustedes la dise?aban, la pon┴an en marcha, med┴an la tasa de respuesta, realizaban un seguimiento de la puntuaci┏n y presentaban los resultados. Las organizaciones dise?aron funciones completas en torno a este modelo. Se forjaron carreras profesionales sobre esta base.
Y funcion┏´ hasta cierto punto. Ese punto se alcanz┏ cuando las organizaciones se dieron cuenta de que las puntuaciones, por muy cuidadosamente que se midieran, no se traduc┴an de forma fiable en las acciones que permitir┴an alcanzar los resultados empresariales clave. La encuesta le indicaba que algo hab┴a salido mal. Rara vez le indicaba qu└, d┏nde, por qu└ o qu└ hacer al respecto, a menos que se aplicara m│s contexto y se analizara el lenguaje de la experiencia, y no solo las puntuaciones. Al mismo tiempo que los programas de encuestas se implantaban a gran escala, los clientes comenzaron a centrar su atenci┏n en plataformas de participaci┏n cada vez m│s diversas !foros en l┴nea, redes sociales, sitios web de rese?as basados en la ubicaci┏n!, lo que rest┏ protagonismo a las plataformas de encuestas y redujo las tasas de respuesta a las mismas.
?La encuesta le indicaba que algo hab┴a salido mal. Rara vez le dec┴a qu└, d┏nde, por qu└ o qu└ hacer al respecto?.
La segunda fase se caracteriz┏ por un intento de resolver la limitaci┏n fundamental de la encuesta: solo reflejaba una parte de la experiencia del cliente. La soluci┏n parec┴a obvia: tener en cuenta m│s canales. A?adir el contact center. Incorporar los comentarios digitales. Incorporar la escucha en redes sociales. Incorporar mecanismos de comentarios dentro de las aplicaciones. Una mayor cobertura de la se?al equivale a una imagen m│s completa.
Esto supuso un aut└ntico avance. Sin embargo, plante┏ un nuevo problema: los datos recopilados en cada canal permanec┴an en ese mismo canal. El contact center ten┴a sus datos. El equipo digital ten┴a los suyos. El equipo de experiencia del cliente (CX) dispon┴a de los resultados de las encuestas. Cada uno ten┴a una visi┏n parcial. Nadie ten┴a una comprensi┏n completa de todo el customer journey, ni insights de un canal no se compart┴an con las funciones empresariales que pod┴an resolver el asunto, reducir el coste y el esfuerzo derivados de las malas experiencias y aumentar la fidelidad general de los clientes. Por ejemplo, ?qu└ experiencias negativas relacionadas con los productos o con el │mbito digital deben solucionarse para reducir las llamadas al contact center? ?Qu└ experiencias en tienda pueden dar lugar a interacciones por chat en l┴nea? ?Qu└ call center derivan en reclamaciones y suponen un riesgo financiero para la empresa?
La mayor┴a de las grandes empresas siguen encontr│ndose en la Fase Dos. Han realizado importantes inversiones en la escucha multicanal. Disponen de paneles de control !a menudo, muchos de ellos!. Tienen m│s datos de los que pueden aprovechar. Y la se?al de que un cliente est│ a punto de marcharse resulta invisible para la organizaci┏n, ya que la informaci┏n est│ repartida entre tres departamentos que no comparten ni una plataforma com┣n ni una comunicaci┏n fluida.
Esta es la fase en la que el volumen de datos super┏ la capacidad de la organizaci┏n para hacer algo coherente con ellos. Y en la que la brecha entre lo que sab┴an los equipos de experiencia del cliente (CX) y lo que la empresa hac┴a realmente al respecto se convirti┏ en una fuente de verdadera frustraci┏n.
?La mayor┴a de las grandes empresas siguen estando en la Fase Dos. Disponen de m│s datos de los que pueden aprovechar, y la se?al de que un cliente est│ a punto de marcharse resulta invisible para la organizaci┏n?.
La tercera fase es aquella en la que nos encontramos en estos momentos. Se caracteriza por el reconocimiento de que el valor de los datos de experiencia no reside en ninguna se?al individual, sino en las conexiones entre las se?ales a lo largo de todo el recorrido del cliente, en relaci┏n con el contexto organizativo necesario para actuar en consecuencia.
Esta es la fase que requiere una inversi┏n en la plataforma que la mayor┴a de las organizaciones han subestimado. La conexi┏n de un contact center a una sesi┏n digital, a una respuesta a una encuesta y a una interacci┏n en tienda !para un mismo cliente, de forma secuencial y en tiempo real! no es un problema de ingenier┴a de datos. Se trata de un compromiso arquitect┏nico que exige replantearse c┏mo se construye toda la infraestructura de la experiencia.
En 滅伉圻幹, esto es lo que entendemos cuando hablamos del perfil de ?Experiencia Total? (TX): una visi┏n unificada de todas las se?ales que genera un cliente o un empleado a lo largo de todo su recorrido, vinculada a las funciones y equipos de la organizaci┏n que tienen la autoridad y la responsabilidad de actuar en consecuencia. El a?o pasado procesamos 4.1 mil millones de se?ales de retroalimentaci┏n, lo que supone un aumento interanual del 30 %, y multiplicamos por cinco la vinculaci┏n entre entidades de se?ales. Esas cifras son importantes no por su magnitud, sino por lo que representan: la infraestructura necesaria para obtener una visi┏n completa, y no solo una parte de un canal.
La Fase Tres es tambi└n donde la IA entra en escena de forma significativa. No como un complemento anal┴tico, sino como el motor que da sentido a todo el ecosistema de se?ales: identificando patrones en todos los canales que ning┣n analista humano podr┴a detectar a gran escala, sacando a la luz las causas fundamentales en lugar de los s┴ntomas y canalizando la informaci┏n hacia la persona adecuada en el momento oportuno. M│s de 650 de las principales marcas del mundo utilizan ya las capacidades de Frontline Ready AI?滅伉圻幹. El cambio de la IA como herramienta de investigaci┏n a la IA como capacidad operativa est│ ya muy avanzado.
La mayor┴a de las organizaciones a┣n no han alcanzado la Fase Cuatro. Las que s┴ lo han hecho est│n redefiniendo gesti┏n de experiencias para el resto. Para aprovechar al m│ximo el valor de esta fase, las organizaciones deben conectar los canales de escucha, aplicar la inteligencia artificial para deducir patrones y tendencias, identificar las causas fundamentales y asignar medidas y responsables con el fin de introducir cambios pr│cticos y significativos que mejoren la experiencia de los clientes y los resultados empresariales.
La Fase Cuatro se define por un ┣nico principio: la inteligencia que no impulsa la acci┏n es un centro de costes, no una ventaja competitiva. El cambio consiste en pasar de programas que ponen de manifiesto lo que est│ ocurriendo a sistemas que modifican lo que suceder│ a continuaci┏n !de forma autom│tica, en toda la organizaci┏n y al ritmo del negocio!.
Para ello es necesario que tres elementos act┣en de forma conjunta. En primer lugar, una IA que vaya m│s all│ de la mera presentaci┏n de insights a la recomendaci┏n y la puesta en marcha de acciones !no solo indicar a un directivo qu└ ha fallado, sino indicarle qu└ hacer al respecto y, en algunos casos, hacerlo!. En segundo lugar, un modelo organizativo que conecte la inteligencia de la experiencia con los sistemas operativos y con las personas responsables de las m└tricas que realmente cambian: el director de operaciones (COO), no solo el director ejecutivo de experiencia del cliente (CXO). En tercer lugar, una arquitectura de bucle cerrado que mida el impacto de las medidas adoptadas, incorpore ese aprendizaje al sistema e impulse una mejora continua que se potencie con el tiempo.
Las organizaciones que operan en la Fase Cuatro han logrado algo que la mayor┴a de los programas de experiencia del cliente nunca consiguen: han vinculado directamente las se?ales de experiencia con los resultados financieros. No como una diapositiva en una revisi┏n trimestral de la actividad empresarial, sino como un sistema activo y permanente que identifica en tiempo real los ingresos en riesgo, los factores que impulsan los costes operativos y las amenazas a la retenci┏n, y coordina la respuesta de la organizaci┏n antes de que el impacto afecte a la cuenta de resultados.
滅伉圻幹es una primera muestra de c┏mo ser│n las herramientas de la Fase Cuatro: un agente de IA basado en lenguaje natural que permite a cualquier usuario de la organizaci┏n, desde el responsable de primera l┴nea hasta la alta direcci┏n, consultar todo el ecosistema de se?ales de forma coloquial y recibir respuestas basadas en datos reales. No es un panel de control. No es un informe. Una respuesta, con una recomendaci┏n sobre el siguiente paso a seguir. Pero las herramientas son solo una parte. Las organizaciones que alcanzan la Fase Cuatro tambi└n est│n cambiando su estructura: est│n creando un sistema de gobernanza de la experiencia multifuncional, incorporando m└tricas de experiencia del cliente (CX) en los indicadores clave de rendimiento (KPI) operativos y tratando al profesional de la experiencia del cliente no como un mero registrador de puntuaciones, sino como un impulsor de la transformaci┏n y un agente del cambio.
?Las organizaciones que han alcanzado la Fase Cuatro han vinculado directamente los indicadores de experiencia con los resultados financieros, no en el marco de una revisi┏n trimestral, sino mediante un sistema operativo que identifica los ingresos en riesgo en tiempo real?.
La Fase Cinco es hacia donde se dirige el mercado, a un ritmo m│s r│pido de lo que la mayor┴a de las organizaciones tienen previsto.
La caracter┴stica definitoria de la Fase Cinco es que los principales consumidores de la inteligencia de la experiencia ya no son los seres humanos. Son los agentes de IA: los flujos de trabajo de Salesforce, los procesos de ServiceNow, los motores de personalizaci┏n de contenidos y los sistemas de agentes personalizados que las empresas est│n desarrollando activamente para automatizar sus propias operaciones. Estos agentes deben comprender lo que est│ sucediendo en la relaci┏n con el cliente y actuar en consecuencia, sin esperar a que un ser humano lea un informe.
Esto transforma el papel de la plataforma de experiencia, que pasa de ser un sistema que ayuda a las personas a tomar decisiones a convertirse en una infraestructura que permite a las m│quinas actuar. Las implicaciones son significativas. El modelo de jerarqu┴a organizativa, la arquitectura de acceso basada en roles y la l┏gica de enrutamiento de se?ales que sustentan las plataformas de experiencia empresarial actuales deben redise?arse para un mundo de consumidores autom│ticos. Los marcos de gobernanza deben tener en cuenta que la IA act┣a en nombre de la marca en las interacciones en tiempo real con los clientes. El marco de confianza !el permiso que las empresas se han ganado para interactuar directamente con sus clientes! cobra a┣n m│s valor a medida que aumenta lo que est│ en juego en dicha interacci┏n.
En 滅伉圻幹, esta es la arquitectura hacia la que nos estamos esforzando activamente. Llevamos m│s de 20 a?os gan│ndonos la confianza de algunas de las empresas m│s grandes del mundo para gestionar sus relaciones con los clientes m│s importantes. Esa confianza, combinada con una plataforma nativa de IA redise?ada para satisfacer las exigencias de una econom┴a basada en los agentes, es la combinaci┏n que definir│ el liderazgo en este mercado. La pr┏xima generaci┏n de la plataforma !impulsada por nuevas inversiones y un compromiso de 500 millones de d┏lares para la innovaci┏n en IA! se est│ dise?ando para 70 millones de agentes de IA, no solo para 7 millones de usuarios humanos.
La pregunta que debe plantearse todo dirigente empresarial que lea esto es: ?en qu└ fase se encuentra usted? Y, m│s concretamente, ?coincide la fase en la que se encuentra usted con la fase en la que se encuentran sus clientes?
Porque los clientes no perciben su organizaci┏n a trav└s del prisma de la estructura de su programa de experiencia del cliente. La perciben como un recorrido continuo: a trav└s de todos los canales, en cada interacci┏n y en tiempo real. Y la diferencia entre un programa de la Fase Dos y una experiencia de la Fase Cuatro o Cinco no pasa desapercibida para ellos. Se manifiesta en los tiempos de respuesta, en la sensaci┏n de ser conocido o desconocido, y en si la organizaci┏n act┣a como si recordara lo que acaba de suceder.
La mayor┴a de las organizaciones son conscientes de que deben evolucionar. El reto radica en que cada transici┏n entre fases requiere no solo una actualizaci┏n tecnol┏gica, sino tambi└n una transformaci┏n organizativa. Diferentes competencias, diferentes estructuras, diferentes formas de definir el └xito. El profesional de la experiencia del cliente (CX) que destac┏ en la Fase Uno era un dise?ador de encuestas. La Fase Tres requiere un arquitecto de datos. La Fase Cuatro requiere un agente de transformaci┏n empresarial que se sit┣e en la intersecci┏n entre la inteligencia de la experiencia y la responsabilidad operativa. Y las organizaciones de la Fase Cinco est│n adoptando la IA agentiva, la automatizaci┏n de los flujos de trabajo y la vinculaci┏n operativa de las se?ales de la experiencia con los procesos y resultados empresariales.
La buena noticia es que las transiciones entre fases no est│n tardando tanto como antes. Las capacidades de IA que tardaron a?os en desarrollarse est│n ahora disponibles, a escala empresarial, como parte de una plataforma que ya forma parte integrante del modo en que las organizaciones m│s complejas del mundo gestionan sus negocios. El camino de la Fase Dos a la Fase Cuatro es m│s corto de lo que la mayor┴a de las organizaciones creen.
La cuesti┏n no es si emprender el camino. La cuesti┏n es si empieza ahora o si lo hace despu└s de que sus competidores ya lo hayan hecho.